Hubo una época de mi vida en la que estuve dentro del ojo del huracán. Me sentía confundida, sola y vulnerable. Aun así, cuando veía a través de la ventana, tenía la certeza de que todo mejoraría y de que el arcoíris SÍ SALDRÍA al final del día.
Cuando era una niña, era yo. Siempre fui espontánea, nunca me importó el qué dirán, jugaba con mis primos y mis hermanos en todo momento, algunas veces a las atrapadas y otras a construir fuertes con sábanas y sillas. Aunque les aseguro que lo único que realmente me importaba, era jugar un ratito más para no ir a dormir tan temprano. Así que sí, se puede decir que tuve una infancia feliz.
Sin embargo, cuando entré a la secundaria, me di cuenta de que los hobbies y mi personalidad en sí me hacían diferente al resto. Una vez, en 8vo grado, la profesora nos mandó a leer libros, yo me emocioné por ello, aunque mis amigos no. Por ello, decidí fingir que a mí también me parecía aburrido (escuchamos y no juzgamos).
Así pasaron los años, años en los que cambié muchas cosas de mí para "encajar", me volví introvertida, tenía pocas amigas y prefería no opinar por miedo a que los demás notaran que YO ERA UNA FRIKY (sigo siéndolo btw).
Como es de esperarse; cambié de amigos, crecí y disfruté de mis hobbies cuando el ruido del exterior se quedaba fuera de mi habitación.
Pero lo loco es que sin pensarlo, de a poco comencé a entender cómo funcionaba el mundo de la secundaria: los estereotipos, la necesidad urgente de sentir pertenencia, el ser elegida por un estúpido chico y ser popular.
La verdad, seré sincera, me gustaba creer que mi adolescencia iba a ser IGUAL A LAS DE LAS PELIS DE DISNEY, ya saben: High School Musical, Hannah Montana, Camp Rock, Freaky Friday o Lemonade Mouth.. Sin embargo, no fue así del todo. Descubrí que la secundaria y en específico el grupo de mujeres de mi prom era más estilo Mean Girls: SÍ, CON LIBRO DEL MAL INCLUIDO.
Pero bueno, el punto es que hice nuevas amigas, fracasé y volví a intentarlo. Cuando estaba en plan 1ro de bachillerato conocí a chicas, las cuales en serio llegué a pensar que eran las indicadas... Aunque lo curioso es que JAMÁS sentí que pertenecí al grupo. Éramos 5 cuando todo empezó, pero nos redujimos a 3 (aunque más parecía un dúo porque yo nunca encajé ahí).
Supongo que desde ese momento odié los tríos porque me dolía cuando me excluían. Ahora bien, se preguntarán: ¿Por qué mierda seguías ahí si te consumía? Bueno pues tenía miedo a quedarme sola, a volver a ser introvertida y a ser vista como rarita.
Cuando estás en la secundaria no todo es color de rosa como en las pelis, en la vida real la gente puede llegar a ser DEMASIADO hiriente cuando alguien no cumple sus estereotipos de chica perfecta. Y eso me pasó, mis "mejores amigas" me traicionaron y prefirieron hablar mal de mí a mis espaldas que a decirme las cosas de frente. Me refiero a que sabía que no eran una buena amistad, sino una tóxica, pero no quita que me haya dolido.
Una vez explicado el contexto, podemos volver a la experiencia del inicio del post. Cuando estaba en el ojo del huracán y me sentía sola tuve que decidir.
1. Volvía a ser invisible. 2. Me volvía rebelde. La 1era opción no era mala, sin embargo, la 2da me llamaba mucho más la atención.
Así que cuando alguien me pregunta: ¿Por qué dejó de importarte la opinión de los demás?
Respondo que: quizás fue porque la vida me dio limones y tuve que hacer limonada.. o quizás porque ya no quería ser un peón dentro de un absurdo juego sin fin.
Es así como empezó mi etapa dark, me di cuenta de que dejar que la luz se desvanezca y la oscuridad entre a través de la ventana no siempre es malo.
No chicos, lamento decepcionarlos pero no me volví emo lol.
Ya han pasado 7 meses desde la última vez que entablé una conversación con esas personas y PUEDO JURAR QUE NUNCA HE ESTADO MÁS FELIZ. Mi vida no es perfecta, pero cada día cuando entro al grado y mis amigos me reciben con una cálida sonrisa tengo la certeza de que todo está bien y que no hay nada que temer, ellos estarán siempre para mí, tal y como yo lo estaré para ellos.
(Cristina me obligó a mencionar que ella me ayudó a salir de ahí... pdt: te amo <3)
No importa lo lejos que estemos cuando nos graduemos y no nos veamos a diario, la amistad es como un hilo rojo. Sin importar lo mucho que se enrede, siempre habrá la forma de desatar los nudos. Nunca me cansaré de agradecerles a todas las personas que estuvieron para mí cuando la luz fuera del túnel era tenue.
Así que, si estás pasando por algo similar, ten siempre presente que quizás el problema no eres tú, sino el lugar en el que estás y jamás olvides que SÍ PUEDES SALIR DE AHÍ.
Siempre he sido introvertido, y en el colegio eso me hacía sentir una mezcla de amor y odio con el ambiente. A veces parecía invisible, como un fantasma, pero igual me gustaba estar allí porque me sentía cómodo y los profes me trataban bien.
ResponderEliminarAhora en la U sigo batallando con esa introversión: me esfuerzo por participar más y abrirme, pero todavía me cuesta.
Holaa! mil gracias por contarme tu experiencia, te entiendo como no te imaginas.. a veces estar en ese tipo de ambientes es "cómodo", pero no quiere decir que en el fondo sepas que no está bien. Sé que es un proceso abrirte al mundo, pero estoy segura de que lo estás logrando 🩷
EliminarMe llegó mucho tu post, sigo en la secundaria y siento esa presión de tener que 'encajar' y que me guste lo mismo que los demás, pero a veces solo se necesita que alguien te recuerde que el problema no sos vos :')
ResponderEliminarY me alegro que hayas podido encontrar amigos que realmente son para vos!
Holaa Zoé, me alegro de que te hayas sentido identificada con mi experiencia y espero de todo corazón que también encuentres a las personas correctas 💗
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