Sí, hablemos del futuro

Existen momentos de nuestra vida que en un inicio se sienten lejanos, en sí, casi imposibles. Pero cuando menos te lo esperas, el momento que temías o añorabas llega. 

Como sabrán (o para los que no lo saben), estoy en tercero de bachillerato, lo que quiere decir que SOY PROMO. Estoy a nada de graduarme, de salir del colegio, de cerrar un ciclo de mi vida y sobre todo, de dejar atrás una parte de mí. 


Hace un par de años, ni me molestaba en pensar en entrar a la universidad y peor en escoger una carrera porque para serles sincera, escoger UNA SOLA COSA me daba miedo. ¿No les pasa que les gusta hacer varias cosas que bien pueden estar relacionadas entre sí o pueden ser completamente distintas? Bueno, eso me pasaba... escoger para mí fue un problema hasta hace algunos meses.

Cuando a los 9 años te preguntan: ¿Qué quieres ser de grande? respondes cosas como astronauta, azafata o modelo. Luego, cuando a los 15 años te vuelven a hacer la misma pregunta respondes cosas como jugador de fútbol, chef o doctor. Sin embargo, cuando le preguntan a un adolescente de 17-18 años: ¿Qué quieres ser de grande? ellos esperan una respuesta más seria, así que que tal esta: QUIÉN DIABLOS SABE.


En mi caso, la respuesta la supe desde los 16 años cuando tuve que pensar en un proyecto personal para presentar en mi colegio. Al decidir crear un prototipo de residencia para adultos mayores tuve la certeza de que el dibujo, lo colorido y en sí la creatividad era lo mío. Empecé a buscar y buscar y analicé mis opciones: arquitectura y diseño de interiores. 


Para los que no conocen mucho al respecto, ambas se complementan entre sí, sin embargo, mientras que la arquitectura se enfoca en diseñar y construir la estructura de edificios y tal, el diseño de interiores se enfoca en lo interno, los colores y su funcionalidad. Para mí, la respuesta siempre fue clara, me encanta el diseño de interiores. Sin embargo, la opinión de mis papás era distinta a la mía y obvio, esto ocasionó un dilema que duró dos años... 

Quiero saber si han tenido experiencias así en los comentarios, los leo! (estoy segura de que sí)

Para no hacer más largo el cuento, sí chicos, lo logré. Voy a seguir la carrera de mis sueños y no saben lo feliz que me hace, además, a diferencia de muchos de mis amigos soy de la clase de personas que se emocionan por lo incierto. Por lo que entrar a la universidad para mí significa empezar de cero, conocer a nuevas personas y de cierta forma ser libre. 

Aunque me faltan tres semanas para graduarme, la nostalgia ya se siente cada vez que entro a la clase, cada vez que en física el profe nos regaña por lo mal que nos fue en la prueba o cada vez que me río de las locuras que hacen mis amigos. Siempre intento recordarme que debo vivir en el presente, pero es complicado.. ¿no les pasa? Quiero guardar en mi mente cada recuerdo, bueno o malo no importa, pero quiero sentir y recordar mi último año como el mejor, porque para mí si que lo fue. 


Y para hacerlo más divertido, quiero hacer muchas actividades originales antes del último día, comenten qué actividades debería hacer!!


2 comentarios:

  1. no sabia que también eras class of 2026, igual soy de esas personas que se emociona por lo incierto, por la idea de empezar una vida nueva con nuevos amigos y nuevas personas pero al mismo tiempo soy bastante nostálgico y estuve la última semana de clases en plan de "nooo no me quiero ir :(", es bastante contradictorio jsdjaksjdaksjd

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    1. JAJAJAJJA yoooo, desde las últimas semanas empecé a grabar vlogs de todo con mis amigos, pero aún así cuando llegó el último día no pude evitar sentirme nostálgica ;(

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